El Sueño Americano.

Mike entró al Bar del aeropuerto portando su uniforme camuflado del Ejército de los Estados Unidos de America. Varios parroquianos le abrieron paso, orgullosos de ver a uno de los suyos como guardián de la democracia y la libertad.
Un poco abrumado, Mike no había tenido tiempo de cambiarse pues estaba en tránsito a su destino final, tomó asiento en la barra.
- Muchacho, déjame invitarte un trago - le dijo un hombre que bien podría ser su padre.
Sin darle tiempo a contestar agregó:
- ¡Una cerveza para este soldado que tiene sed! a mi cuenta por favor.
Mi nombre es Wayne, ¿sabes? yo soy veterano.
¿Cuál es tu nombre y a donde te diriges?
Le preguntó mientras ambas miradas azules se cruzaron como un espejo separado por el tiempo.
- Me llamo Mike y voy al cuartel de Carolina del Sur antes de que me transfieran rumbo a Afganistán.
La televisión subió de volumen inesperadamente, imágenes de las manifestaciones de los maestros en Wisconsin (a los que les habían despojado de su derecho a huelga) se sucedían con rapidez.
- ¡Malditos socialistas si por ellos fuera este país se lo llevaría el carajo! ¿Cómo se atreven a pedir pensiones y seguros de salud? encima pagados con nuestros impuestos.
Deberían aprender de Mike que está dispuesto a sacrificarse por su país para que ellos puedan disfrutar de la democracia.
¡Salud por el Sueño Americano!
- Salud.
Respondió Mike sin mucho entusiasmo mientras recordaba como decidió darse de alta en el Ejército después de meses de buscar trabajo tras el quiebre de la empresa en la que laboraba.
- Solo espero que sea cierto aquello de que siendo Biomédico quedo exento de ir al frente de batalla- Pensaba para sus adentros mientras daba el último sorbo a su cerveza y recibía una palmada de Wayne.